Y todo comenzó con unos talleres de formación docente…


Era el año 2016, cuando la Red de Unidades Educativas Ignacianas (RUEI) decidió comenzar su innovación educativa con un retador programa de formación para todos sus docentes sobre “Metodologías interactivas e inteligencias múltiples en el aula”, facilitado por la experiencia de cerca de 30 años de Nazaret Global Education.

9 módulos en cada centro (3 anuales durante 3 años), con 12 horas presenciales efectivas en cada uno. Lo que quiere decir que, si los pusiésemos en un solo video a nivel de red, tendríamos una película ininterrumpida de casi un mes de duración con 7.200 refrigerios. O que, si concentrásemos esa formación de los casi 800 docentes en una sola persona, ella pasaría formándose 30 años laborables de su vida.

54 viajes de las hermanas que nos han formado, -más de 200 boletos de avión-. 12.000 folletos y libros entregados a nuestros docentes en las 6 unidades educativas de 5 ciudades distintas. 2.400 certificados que dan cuenta de la formación y cerca de 10.000 firmas en ellos que los avalan…

Pero esos números apenas explican cuantitativamente lo que ha sido todavía más importante para nosotros: el inspirarnos a romper nuestro propio marco mental de docentes y atrevernos a ser mejores: ir a lo profundo de la espiritualidad de ser maestro cristiano y "salir de nosotros mismos para ir al encuentro del estudiante", con sus particularidades y contexto, con la mirada puesta en su desarrollo integral.

Un programa de formación que ha sido una reacción nuclear en cadena: aquello que comenzó en el aula, enseguida se fue extendiendo a la totalidad de cada centro educativo, obligó a que nos replanteemos nuestra propia dinámica de red y que de esa manera ha fortalecido el sector educativo de la Compañía de Jesús en el Ecuador.

Esta iniciativa, que fue el inicio de lo que llamaríamos InnovAcción XXI, es nuestro aporte a la construcción de una nueva sociedad ecuatoriana. Un aporte que nace desde dentro de la persona, que nos ha permitido reflexionar sobre nosotros mismos, cambiar nuestros paradigmas, ponernos a tono con el vertiginoso avance de los tiempos y continuar ofreciendo una educación de excelencia humana integral para un mundo en el que, fieles a la misión de la Compañía de Jesús, viva reconciliado: hombres y mujeres reconciliados consigo mismos, con los demás, con la naturaleza y con Dios.

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